Hijo, el día que estemos viejos y tu madre y yo ya no seamos los mismos, ten paciencia…
Cuando alguno de nosotros derrame comida sobre nuestras ropas, o yo olvide cómo atarme los zapatos… solamente compréndenos, recuerda las horas que pasamos pacientemente enseñándote lo que ahora nosotros no podemos hacer bien.
Si cuando converses con nosotros repetimos la misma historia que tú conoces de sobra cómo termina, no interrumpas y escucha… piensa que cuando eras pequeño, para que te durmieras, tuvimos que contarte miles de veces el mismo cuento hasta que cerrabas tus ojitos.
Cuando estemos reunidos y sin querer haga mis necesidades, no te avergüences, comprende que no tengo la culpa de ello, pues ya no puedo controlar como antes mi cuerpo… piensa cuántas veces te ayudamos de niño y estuvimos pacientemente a tu lado esperando a que terminaras lo que estabas haciendo.
» Lee el resto de esta entrada..









Anuncia tu Web
El Sexo lo Cura
El Tocadiscos
En Franquicias
Enblogs
Guia de Franquicias
Jugadas Deportivas
Mas Intimo
Movil Total
Mundo Game
Recetas de Cocina
Restaurantes en Valencia
Tracatra
Viajes a Baleares
Viajes, Turismo y Ocio



